El gran pensador e investigador musical cartagenero Enrique Luis Muñoz Vélez, expresa: “Por derecho propio Luis Enrique Martínez el gran Pollo Vallenato, hoy está en el altar mayor de la liturgia vallenata”. Personalmente pienso que es la mayor distinción que se le ha hecho a este grandioso juglar vallenato.
Muchísimas décadas atrás de nuestro tiempo, el término vallenato fue la primera acepción que surgió en torno a la dinámica generada por los nacidos en el Valle de Upar en su constante afán por conquistar el corazón del pueblo a punta de cantos y acordeón.
La gente que hacía presencia en la zona bananera se encargó de endilgarle el picante remoquete a los caratejos que llegaban de la región de Valledupar, cuya despigmentada piel por efectos del microbio transmitido por la picadura de un zancudo que zumbaba en las riberas del Cesar y el Guatapurí tenía semejanza con el aspecto que muestra el hijo de la ballena en sus primeros años.










