Hace 70 años, Alejandro Durán Díaz rescató una canción que estaba dando vueltas por la población de Chimichagua y sus alrededores, llevándola con total aceptación a la pasta sonora. Se trata de ‘La candela viva’ de la autoría del agricultor, compositor, cantador y tocador de tambora Heriberto Pretel Medina.
Todo nació a raíz de un incendio ocurrido en horas de la tarde del miércoles 14 de febrero de 1923, en la casa de Luis Roberto León. La conflagración se originó en la hoy calle sexta con carrera cuarta, esquina.










