Sentarse con el compositor Camilo Namén Rapalino quien no hace mucho tiempo sumó 80 años de vida, es notar que las nostalgias también han envejecido y la felicidad se asoma en el firmamento, mirándola en silencio para que nunca se vaya por el despeñadero del adiós.
Él ha tenido la gran virtud de plasmar en cantos vallenatos todo lo que gira a su alrededor y ahora lo vuelve a contar acompañado de lágrimas que adornan su noble corazón. Precisamente, el tres de noviembre de 1974, hace 50 años, le pasó un caso triste que tuvo inmensa resonancia.






