POR JOSÉ ALEJANDRO MARTÍNEZ / EL PILÓN
Como ya es tradicional en la despedida de aquellos que hicieron aportes invaluables a la música vallenata, entre cantos y acordeones el pueblo de San Jacinto, Bolívar, -su tierra natal- y Barranquilla –donde fue sepultado– dieron el último adiós al maestro Adolfo Pacheco.
A las cuatro de la tarde de este lunes, acompañado de familiares, amigos y colegas, el féretro de uno de los personajes más ilustres de los Montes de María llegó a su última morada al son de las notas de ‘La hamaca grande’ y ‘El viejo Miguel’, dos de sus grandes obras.










