Una semana después de haber salido del Hospital Psiquiátrico San Camilo en Bucaramanga, Santander, donde recibió su tratamiento de rehabilitación contra las drogas, el rey vallenato 1991, Julián Rojas, se reencontró con su familia en Valledupar y ahora se define como “un hombre nuevo” que quiere salir adelante dejando de lado sus problemas del pasado.
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Durante tres meses el acordeonero asistió a terapias psicológicas, psiquiátricas y de trabajo social, entre otras, que lo ayudaron a ‘levantarse de las cenizas’ como el ave Fénix y lo motivaron a regresar para continuar con sus proyectos personales y profesionales.










