I
Dicen que llegó un viajero
y dijo en Valledupar,
un santo quiero tallar
porque yo soy carpintero;
soy católico sincero,
aquí no hay Santo patrón
que despierte en la región
la fe con gran romería;
déjenme en la sacristía
para hacer esta misión”.
II
El viajero misterioso
que dijo ser carpintero,
era Dios en cuerpo entero
con su poder milagroso;
y todo fue muy dichoso
después de los cinco días,
cuando la gente veía,
y sin explicarse cómo,
la imagen de Santo Ecce Homo
estaba en la sacristía.
III
Al ver la imagen sagrada,
dijo el cura: “¡He ahí el Hombre!”,
será un santo de renombre
para esta bella morada.
En la memoria guardada
llevo esta hermosa leyenda,
una venerada ofrenda
de cristiana admiración;
¡Oh, Santo Ecce Homo patrón!
luz eterna de mi senda.
IV
Ay, Santo Ecce Homo bendito
patrón de los vallenatos,
el poder de tu mandato
es omnipotente e infinito.
Siempre de ti necesito,
te pido en mis oraciones:
Un jardín de bendiciones,
la luz de tu santidad,
y destierra la maldad
de todos los corazones.
Por José Atuesta Mindiola







