La realidad laboral para los jóvenes en Colombia es crítica. Encontrar empleo hoy en día se ha convertido en una carrera de obstáculos, y nuestro departamento no es la excepción.
A diario, cientos de usuarios opinan sobre este tema en la red social X, antes conocida como Twitter. Allí, el desempleo nacional y local se ha convertido en un asunto recurrente y controversial. La obtención de un empleo puede darse por mérito, mediante concurso, o por “palanca”. Y si tuviste la fortuna de nacer en una familia influyente, las probabilidades parecen inclinarse a tu favor.
Hace algún tiempo este debate se hizo tendencia. Entre bromas y comentarios irónicos, muchos jóvenes compartieron historias que no tienen nada de gracioso. Hoy se puede contar con título profesional, especialización o incluso maestría, y aun así no garantizar un contrato en una entidad pública, salvo que se gane un concurso de mérito, lo cual no es sencillo. Tampoco es imposible, pero cuando se trata de contratos por prestación de servicios, la percepción general es que muchas hojas de vida ya están previamente seleccionadas. Aunque existan procesos “transparentes y garantistas”, la sensación ciudadana es otra: no siempre se contrata por mérito, sino por favores políticos.
A esto se suma lo costoso que resulta estudiar. No se trata solo del valor de la matrícula, sino del sostenimiento, transporte, alimentación, materiales y, en muchos casos, el pago de pensión, que puede oscilar entre 550.000 y 900.000 pesos mensuales, apenas por hospedaje y dos comidas de lunes a viernes.
Más del 50 % de los estudiantes universitarios provienen de municipios y zonas rurales. Jóvenes que dejan su hogar buscando oportunidades, que trabajan medio tiempo y que apuestan por la educación como vía para reducir la pobreza familiar. Sin embargo, al graduarse se enfrentan a salarios que no corresponden al esfuerzo ni a la inversión realizada.
Existen bolsas de empleo y plataformas como SIMO, el Servicio Público de Empleo y las cajas de compensación. No obstante, la tasa de desempleo disminuye lentamente. Cada año aumenta el número de egresados, pero las oportunidades formales no crecen al mismo ritmo. Incluso, en algunos casos, resulta más fácil conseguir empleo con formación técnica o tecnológica, mientras profesionales asumen funciones de mayor responsabilidad por salarios mínimos, bajo el argumento de adquirir experiencia.
El impacto social es evidente. Jóvenes capaces y preparados optan por trabajar en ‘call centers’, emigrar o abandonar su proyecto profesional. En medio de esta realidad, la educación deja de ser garantía de movilidad social y la “palanca” se convierte en regla no escrita.
La pregunta es inevitable: ¿qué estamos haciendo para que el mérito vuelva a valer más que la recomendación?
@deylencastro
Por Deylenne Castro Hernández
Abogada especialista en Derecho Administrativo.
Palanca mata hoja de vida
Se puede contar con título profesional, especialización o incluso maestría, y aun así no garantizar un contrato en una entidad pública.
TE PUEDE INTERESAR
- GENERAL
Ideam prevé lluvias fuertes en el norte del Cesar y el sur de La Guajira
- POLÍTICA
Procuraduría abre indagación a la Alcaldía de Valledupar por polémica venta de bienes por $31 millones
- GENERAL
Cortes de luz de hasta 10 horas en Valledupar: estos son los sectores que se quedarán sin energía el miércoles 4 de noviembre
- GENERAL
Cesar, entre los departamentos con más fallecidos por accidentes eléctricos durante 2025
- GENERAL
Este jueves habrá jornada del Sisbén en corregimiento de Valledupar: conozca dónde
- GENERAL
SOHEC: 30 años llevando esperanza y atención oncológica al Cesar










