El 11 de febrero, el Gobierno nacional entregó al pueblo arhuaco el Programa Corazón del Mundo (PCM), convenio para restaurar la Línea Negra hasta 2065, firmado por la ministra Irene Vélez y el cabildo gobernador Zarwawiko Torres Torres. Un día después, el 12 de febrero, el Consejo de Estado declaró nulo el Decreto 1500 de 2018, pilar jurídico de ese territorio sagrado (348 sitios arhuaco-kogui-wiwa-kankuamo).
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Juan Manuel Santos, expresidente de Colombia (2010-2018) y firmante del Decreto 1500 del 6 de agosto de 2018 —que redefinió la Línea Negra como territorio ancestral protegido (1.849.345 ha, 348 sitios sagrados) para arhuaco, kogui, wiwa y kankuamo—, exigió en redes que “el propio presidente de la República se encargue de expedir un nuevo decreto”.
“La decisión del Consejo de Estado se basa en dos aspectos formales, no de fondo”, explicó Santos. “El primero señala que no fueron consultadas las comunidades afrocolombianas” y “el segundo argumento indica que faltaba la cartografía oficial del Instituto Geográfico Agustín Codazzi”— pues “La línea Negra no es un simple trazo en un mapa, es un anillo invisible que une decenas de sitios sagrados” y “protege la Sierra Nevada, su riqueza incomparable y su dimensión espiritual”.
Impacto punto por punto en el Programa Corazón del Mundo
El Programa Corazón del Mundo (PCM) —elaborado en junio de 2024 por el Consejo Territorial de Cabildos (CTC-SNSM) y las organizaciones indígenas arhuaco, kogui, wiwa y kankuamo (CIT, OGT, OWYBT, OIK)— menciona el Decreto 1500 como una de sus bases legales principales, junto con la Resolución 002 de 1973. Ahora que ese decreto fue anulado, el programa pierde un apoyo jurídico clave y enfrenta diversos problemas.
Ámbito territorial
El Programa Corazón del Mundo (PCM) busca recuperar y proteger el territorio sagrado de la Línea Negra —llamado Seykutukunumaku o Sshizha por los indígenas—, abarcando inicialmente unas 93.432 hectáreas para reforestar y cuidar la naturaleza.
Sin el Decreto 1500, sus planes pierden fuerza legal: los 14 “pueblos talanqueras” (comunidades indígenas construidas para vivir y proteger el bosque) y la regla de destinar el 70% del terreno a regeneración natural quedan desprotegidos. Esto abre la puerta a otros proyectos productivos del Cesar como urbanización, cultivos de palma y deforestación, siendo el 39% de las detecciones satelitales de deforestación (tala ilegal de árboles) registradas en ese parque ocurrieron dentro del área protegida, según reportes de IDEAM/Parques Nacionales, amenazando ríos, agua y bosques vitales para la región.
De cada 100 focos de destrucción de bosque alertados en la Sierra Nevada de Santa Marta (383.000 ha protegidas), 39 están directamente en el corazón del parque, no en sus bordes. Esto agrava la crisis por minería ilegal, ganadería y palma en los departamentos del Cesar y La Guajira, poniendo en riesgo el agua (10.000 millones m³/año) para 1,8 millones personas en los tres departamentos.
Competencias cabildos
El Programa Corazón del Mundo (PCM) le da un rol especial al Consejo Territorial de Cabildos (CTC) y la Confederación Indígena Tayrona (CIT), reconociéndolos como “autoridades públicas especiales” (según el artículo 4 del Decreto 1500) para organizar su territorio sagrado y coordinar con otros (artículo 6).
Sin el decreto, el fallo del Consejo de Estado anula esos artículos por “falta de competencia”: dice que limitan el poder de decisión del Cesar y Valledupar (Ley 388 de 1997 sobre ordenamiento territorial). Esto debilita la voz indígena ante las Corporaciones Autónomas Regionales como Corpocesar y de los 25 municipios afectados (incluídos Valledupar, Riohacha, Santa Marta), complicando acuerdos para proteger ríos y bosques.
Compromisos Plan Nacional de Desarrollo
El Programa Corazón del Mundo (PCM) nace de un acuerdo clave llamado IT4-116, incluido en el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 (que tiene fuerza de ley por la Ley 2294/2023). Ahí, el Ministerio de Ambiente se comprometió a seguir apoyando el programa anterior (“Guardabosques Corazón del Mundo”) dentro del territorio de la Línea Negra.
Croquis Línea Negra con 1.849.345 ha sagrados (Arhuaco-Kogui-Wiwa-Kankuamo) impactan 25 municipios como Valledupar y territorio kankuamo. Imagen: PCM.
Como punto a favor: Los acuerdos del PCM tienen fuerza de ley nacional (Ley 2294/2023, PND 2022-2026), por lo que el programa sigue vigente y puede usar recursos del Fondo Vida para reforestar hasta 2065. No obstante, tiene en contra que sin el Decreto 1500 como respaldo claro, empresas extractivistas o dueños de fincas pueden demandar cada obra alegando “incertidumbre legal” —nadie sabe con certeza quién tiene la última palabra en ese territorio—, paralizando la compra de tierras y la siembra de árboles.
Diagnóstico socioambiental
El Programa Corazón del Mundo está diseñado para enfrentar las sequías extremas, el deshielo acelerado (23.600 hectáreas perdidas en nevados) y conflictos como la minería ilegal y megaproyectos viales, todo en la “fábrica de agua” de Colombia. Hay que recordar que la Sierra Nevada produce 10.000 millones de metros cúbicos al año de agua dulce.
Sin el Decreto 1500, sequías y deshielos empeorarán, ignorando la orden clara de la Corte Constitucional desde 2013 (Auto 189), que mandó proteger este territorio porque es la principal fuente de agua del Caribe colombiano para millones de personas en Cesar, La Guajira y Magdalena.
Voces indígenas y expertos
Los indígenas del Consejo Territorial de Cabildos (CTC-SNSM) dicen claro: “La nulidad del decreto no borra la Línea Negra ni nuestra Ley de Origen Sagrada”, pero piden a Petro que actúe ya. Juan Manuel Santos añadió que “protegerla es un compromiso con nuestra historia y las futuras generaciones”. En cambio, demandantes ante el Consejo de Estado, como Asocapitales, celebran porque ahora hay “más claridad” para invertir sin trabas.
¿Por qué importa en Cesar y Colombia? En Valledupar y su región, el Programa Corazón del Mundo calma los choques entre desarrollo y lo sagrado, deteniendo invasiones de colonos y cultivos de coca. Para todo el país, cuida el “Corazón del Mundo” (reconocido por UNESCO), con 16 aves que solo existen ahí y el agua del Caribe que llega a millones. Sin un nuevo decreto, se pierde para siempre este equilibrio entre naturaleza y cultura indígena.







