Más de 30 años tiene de fundado el barrio Nueva Esperanza de Valledupar, ubicado al noroccidente de la ciudad. Un sector de seis hectáreas de terreno que hacía parte de la finca La Esperanza, propiedad de Edgardo Pupo Pupo, quien le vendió al municipio seis hectáreas para construir el proyecto urbanístico que hoy se conoce.
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Hoy el barrio enfrenta problemáticas como cualquier otro de la ciudad: calles sin pavimentar, inseguridad, falta de espacios para la recreación, pero quizás lo más grave es un dilema que existe con las áreas de cesión.










