El mundo está loco, eso lo sabemos hace muchos años, pero cada locura es diferente a la anterior y tal vez peor. Hoy encontramos las locuras del mismo hombre con toda su carga de civilización y desprecio de su propia especie, como volver a las cavernas pero ya conscientes de su impropio destino. Esopo, aquel fabulista de la antigua Grecia, de vida incierta pero de perdurables historias, reaparece cada siglo de manera distinta, como para decirnos que somos animales arrepentidos de tener razón, incluso de pensar un poquito el aporte de Descartes. ¡Estamos descartados como Homo sapiens!
Dicen que las cosas comenzaron con el vallenato desde el siglo pasado cuando “El tigre de las Marías” hizo esguinces por la provincia; al tiempo, “El gavilán de Villanueva” no dejaba pollitas quietas en tierras guajiras. Luego llegaron los cantantes y compositores en la misma línea: Jorge Oñate era jilguero y al tiempo ruiseñor; Nando Marín era gavilán mayor; Diomedes Díaz, cóndor herido, y hasta “Turpial de Pondorito” tuvimos en versos elementales.
Una mujer era “La potra zaina” en las telenovelas y a la misma Ava Gardner en el cine llegaron a llamarla “el animal más bello del mundo” por su belleza incomparable en aquellos tiempos de la llamada era de oro de Hollywood.










