VALLEDUPAR

El semental y la zorra, ¡adiós Esopo!

La metáfora animal, que antes era exclusiva de la poesía y el canto vallenato, hoy adquiere matices inesperados.

Añadir como fuente preferida en Google
Hoy encontramos las locuras del mismo hombre con toda su carga de civilización y desprecio de su propia especie.

Hoy encontramos las locuras del mismo hombre con toda su carga de civilización y desprecio de su propia especie.

canal de WhatsApp

El mundo está loco, eso lo sabemos hace muchos años, pero cada locura es diferente a la anterior y tal vez peor. Hoy encontramos las locuras del mismo hombre con toda su carga de civilización y desprecio de su propia especie, como volver a las cavernas pero ya conscientes de su impropio destino. Esopo, aquel fabulista de la antigua Grecia, de vida incierta pero de perdurables historias, reaparece cada siglo de manera distinta, como para decirnos que somos animales arrepentidos de tener razón, incluso de pensar un poquito el aporte de Descartes. ¡Estamos descartados como Homo sapiens!

Dicen que las cosas comenzaron con el vallenato desde el siglo pasado cuando “El tigre de las Marías” hizo esguinces por la provincia; al tiempo, “El gavilán de Villanueva” no dejaba pollitas quietas en tierras guajiras. Luego llegaron los cantantes y compositores en la misma línea: Jorge Oñate era jilguero y al tiempo ruiseñor; Nando Marín era gavilán mayor; Diomedes Díaz, cóndor herido, y hasta “Turpial de Pondorito” tuvimos en versos elementales.

Una mujer era “La potra zaina” en las telenovelas y a la misma Ava Gardner en el cine llegaron a llamarla “el animal más bello del mundo” por su belleza incomparable en aquellos tiempos de la llamada era de oro de Hollywood.

Sigue leyendo

Crea tu cuenta para leer el artículo completo

Desbloquea el resto de la historia e inicia sesión para seguir leyendo sin interrupciones.

TE PUEDE INTERESAR