Lejos de los acordeones, pero cerca de las causas populares, Rafael Escalona Tovar, sobrino del maestro Escalona, presenta su nombre a la Cámara de Representantes. El exdirigente estudiantil y sindical, que ha acompañado las luchas de palmeros, cafeteros y usuarios de servicios públicos, busca ahora trasladar la voz de los trabajadores del Cesar al Capitolio Nacional.
EL PILÓN: El nombre de Rafael Escalona siempre ha estado vinculado al folclor o a la relación directa con el compositor vallenato, ¿cómo es este Rafael metido en la política?
Rafael Escalona: Rafael Escalona Tovar es un luchador de la vida, ligado a los trabajadores y sus contiendas por derechos laborales y ciudadanos. Ello me llevó a la dirección de organizaciones sindicales como Aducesar y la CUT Nacional.
EP: ¿Cómo fueron sus inicios en la actividad política?
RE: Desde joven, bastante joven, me vinculé a la lucha estudiantil de inicio de los años 70, por la defensa de la educación pública y contra la penetración del capital norteamericano en las universidades públicas de Colombia. Como el Plan Atcon, en la Universidad Nacional, que permitía direccionar la investigación a los asuntos de los intereses gringos y contra los intereses de Colombia. Fue la gran batalla que permitió la conquista del llamado Cogobierno Universitario. Desde esos años me vinculé a la Juventud Patriótica, brazo juvenil del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR).
EP: ¿Qué experiencia y trayectoria tiene Rafael Escalona para que los cesarenses le den su voto?
RE: Como dirigente político y gremial del magisterio, estuve vinculado a sus luchas desde los años 78 y 79, por la conquista del Estatuto Docente 2277/79, aún sin ser maestro. Al vincularme al ejercicio docente, gracias al apoyo de mi tío, Clemente Escalona Martínez, estuve a la vanguardia por lo que hoy son las leyes 91 de 1989, 60 del 93 y 115 de 1994.
He apoyado también las justas luchas del sector de la Justicia, agrupados en Asonal Judicial; del sector palmero en San Alberto y San Martín; de la salud, en el Rosario Pumarejo de Valledupar y el Hospital Regional de Aguachica; de los lecheros y cafeteros, así como las luchas para rechazar las altas tarifas de energía y el atraco de Electricaribe ayer, y de AFINIA hoy. Al lado de Robledo y Victoria Avendaño, participamos de la Minga Indígena, por la defensa de sus espacios ancestrales, puestas en peligro por la línea negra. En fin, el voto de los cesarenses por Rafael Escalona Tovar es el voto por la defensa de la soberanía, la producción nacional, tanto industrial como agraria, la minería responsable y empleos con derechos.
EP: ¿Por qué está en esa lista? ¿Y qué pronóstico tiene de alcanzar un objetivo, meta, votación?
Re: Estoy en la lista de la coalición “Ahora Colombia”, por el acuerdo nacional entre el MIRA, Nuevo Liberalismo y Dignidad y Compromiso, una forma de los pequeños para poder optar por representación en el Congreso. El trabajo realizado nos reafirma en la posibilidad de lograr el propósito con que iniciamos esta Campaña.
EP: ¿Qué ofrece y propone Rafael Escalona?
RE: Mi propuesta para los cesarenses apunta en dos direcciones:
Desde el Congreso: seguir en la brega por la defensa de la soberanía nacional, la producción, la minería y derechos fundamentales. Desde allí, proponer proyectos que apunten en la revisión del TLC con los Estados Unidos, que arruina sin compasión a los productores nacionales. Prueba de ello es la balanza comercial deficitaria en US $16.000 millones de dólares, en contra nuestra.
En lo regional: velar por la continuidad de la explotación de nuestros recursos naturales y energéticos como petróleo, gas y carbón, convencido de tener el derecho a transitar el camino de los países desarrollados, que autónomamente hicieron y hacen uso de energías fósiles como una forma de asegurar los recursos que viabilicen la transición al uso de energías limpias.
Mediante proyectos de ley, asegurar la expansión de la frontera agrícola (de 226.000 hectáreas hoy) y garantizar el mercado a nuestros productores estableciendo, como en los años 80 del siglo pasado, precios de sustentación que estimulen a la siembra y cosecha, con la seguridad de tener un margen de rentabilidad a los productores del campo.
Desde el Congreso, seguir luchando por mayores recursos del SGP, que aseguren el cubrimiento de las brechas que hoy presenta la educación pública, como la universalidad del acceso, la infraestructura, la canasta educativa, la relación técnica maestro-alumno y alumno-grupo, educación rural, conectividad, etc.






