Ayer veía un enlace de Youtube compartido por María Elena Saade Sagra en el grupo de WhatsApp de la red Colsafa que integran Mujeres, egresados, exalumnos y exdocentes del colegio La Sagrada Familia de Valledupar, enlace que estuvo acompañado de un clamor de apoyo: “Comparto lo vivido por una hija de compañera Colsafa, que triste este maltrato a los estudiantes”.
Procedí a ver el enlace que se titula: “¡Esto tiene que parar! No más maltrato a Estudiantes de Medicina en Colombia”, por Nataly Portilla. Al terminar de verlo me conmoví a mares ante esa situación vivida por la estudiante, es un complementado con el más reciente caso de la médica de la Javeriana y muchos otros testimonios de profesionales que nos invita a poner la mirada sobre esto que acontece; estar alertas con hijos, nietos y toda esa generación de relevo, propiciando diálogos que permitan blindajes de apoyo emocional y acompañamiento en casos que den lugar a denunciar todos estos atropellos contra la dignidad humana.
Reflexionaba en esto que hago extensivo a todo el que se toma el tiempo de leer esta columna: ¿es posible que existan dentro de la docencia esta clase de personas? En caso de serlo ¿por qué no se saca a la luz pública toda esa pesadilla que han tenido que vivir los estudiantes?.









