Por: Francisco Figueroa Turcios/ Tomada de La Cháchara
Hay nombres que se construyen con palabras. Otros, con obras. Y existen algunos que trascienden a sus propios protagonistas. El nombre de Darío Pavajeau pertenece a esta última categoría.
Durante años, en el particular y exigente universo de la gallística, pronunciar el apellido Pavajeau era suficiente para despertar respeto. Detrás de ese nombre había una historia de pasión, disciplina, conocimiento y, sobre todo, una extraordinaria selección de gallos que llegaron a convertirse en protagonistas de importantes jornadas dentro y fuera de Colombia.











