Instagram, una de las redes sociales más utilizadas en el mundo, tiene entre su público principal a muchos adolescentes, lo cual ha sido materia de preocupación en Estados Unidos por los efectos adictivos que podría estar generando su uso entre los menores.
Esto ha desencadenado que en varios estados de Norteamérica se abrieran investigaciones en contra de Meta, compañía dueña de esta red social y al mismo tiempo de WhatsApp y Facebook.
Las acciones judiciales se llevaron a cabo para determinar si Instagram permitió que niños y adolescentes usaran la red social pese a saber que la plataforma podría afectar su salud mental y física. En contraste, la empresa ha puesto en marcha una serie de nuevas funciones para mitigar estos efectos.











