La guerra fría de un mundo dividido, era el temario obligado en nuestras aulas de bachillerato. La Revolución Cubana, la crisis de los misiles; los coléricos discursos en la ONU del premier soviético Nikita Krushchov; el asesinato de Kennedy en Dallas; las dictaduras militares de Latinoamérica, eran partes de nuestros debates que, caída la tarde, hacíamos en las gradas del pedestal de una virgen de yeso, en vecindades del Hotel de Turismo, hoy desaparecido.