Cada Jueves Santo, los nazarenos penitentes recorren la calle 15 en un acto de fe, sacrificio y tradición que mantiene viva una de las manifestaciones religiosas más importantes de la ciudad.
Cuenta la historia cristiana que en los días Jueves y Viernes Santos las prohibiciones iban desde prender un fogón, salir a pescar, cazar, ingerir licor y hasta tener relaciones íntimas entre hombres y mujeres, pero los tiempos han ido cambiando, con el pasar de los años.