En esta columna de opinión, Isabel Saraí Sánchez Quiroz reflexiona sobre el debate generado por el lugar de la posesión presidencial de 2026 y plantea que el verdadero reto del nuevo gobierno no está en los símbolos ni en la escenografía, sino en los resultados que entregue al país durante los próximos cuatro años.
¿Cómo podemos aportar, desde nuestras diferencias y falencias, a construir un país donde todos quepamos?