En Aguachica:
Media hora después del sepelio del Periodista Luís Alejandro Gómez Yaruro, otro veterano de la radio se quitó la vida, al parecer porque no resistió la muerte de su mejor amigo.
William Antonio Parada Arroyo de 49 años de edad, el día que se enteró de la muerte inesperada de Luís Alejandro Gómez, entró en una tristeza profunda y al salir del cementerio central, donde dejó sepultado al hombre que compartió micrófonos con él, se encerró en su vivienda y se tomó varias pastillas que utilizan los campesinos para curar fríjol, las cuales le causaron la muerte, a pesar del esfuerzo de los médicos de la Unidad de Urgencias del Hospital Regional, José David Padilla Villafañe.
William Parada Arroyo era oriundo del Municipio de La Gloria, y se radicó en Aguachica junto con su familia durante muchos años, ciudad donde gozó del prestigio de la comunidad por los programas radiales que realizaba en las emisoras Ondas del Cesar, La Voz de Aguachica y Campo Serrano Radio.
En las emisoras donde trabajó realizaba programas de opinión, en los que compartía sus micrófonos con los oyentes para que expresaran las dificultades de su barrio.
El grupo de comunicadores de Aguachica y la región, se mostraron tristes por este nuevo episodio que enluta a este gremio, desde el día que uno de los veteranos de la radio cesarense, Luís Alejandro Gómez Yaruro, falleció a causa de un ataque cardiaco.
Por su parte, las autoridades de Aguachica hicieron un llamado para que se ejerza un mayor control en la venta del Fósforo de Aluminio como se le conoce a la Pastilla para curar Fríjol, a fin de que ésta tenga una presentación comercial más segura.
Explicaron, además, que la fosfina ó Fósforo de aluminio, es un medicamento utilizado principalmente para la preservación de granos básicos y es conocida popularmente como la ‘pastilla para curar fríjol’, tristemente célebre por ser el mecanismo más utilizado por los suicidas en Aguachica.
Entre las nuevas regulaciones para la venta de fosfina, está que de ahora en adelante se venderá solamente a mayores de edad, con cédula de identificación y una receta técnica autorizando su uso.
Asimismo, el producto sólo será vendido a subdistribuidores autorizados por el Ministerio de Agricultura.
Según Francisco Ortega Mora, de las muertes que provoca la fosfina, un 97 por ciento se deben al consumo intencional por parte de la víctima. Agregó que los principales consumidores intencionales de la fosfina oscilan entre los 15 y 30 años.






