Por bloqueo a extractoras de aceite
Productores de ocho organizaciones de campesinos del Magdalena medio, sur de Cesar y sur de Bolívar, muchos de ellos que en el pasado reciente sustituyeron la coca por palma de aceite anunciaron que se encuentran en crisis y a punto de la quiebra total.
Los 45 días que completa el bloqueo a las plantas extractoras en Puerto Wilches, por parte de miembros del sindicato de Sintrainagro, no les ha permitido procesar 30 mil toneladas de fruta, lo que se traduce en pérdidas por más de 10 mil 500 millones de pesos.
Así lo confirmó William Rudas, representante legal de Palmas del sur quien confirmó que son 800 familias de Simití, San Pablo y Cantagallo, entre ellas 250 excocaleras que ven amenazados sus ingresos y sus proyectos de vida.
Durante años, la base de su economía fue la siembra y la raspa de coca. El Gobierno Nacional al igual que organismos internacionales los apoyó para que erradicaran y se le apostaran a proyectos legales.
Hoy conforman empresas asociativas de pequeños productores que trabajan con palma de aceite. Entre todas suman 10 mil hectáreas, producen 16 mil toneladas mensuales y generan un promedio de dos mil empleos directos e indirectos.
Argumentan los palmeros afectados que no ha sido posible sacar la producción de sus plantaciones y por ende se está perdiendo. La gran mayoría posee deudas y créditos adquiridos con las entidades bancarias que no dan tregua.
“Nos sentimos secuestrados en nuestros municipios, hay bloqueo en las vías y no nos dejan transportar la fruta. Hoy día trasladar corozo a las plantas procesadoras es como si lleváramos coca porque detienen los camiones y no es precisamente la Policía; en algunos casos tenemos que camuflarla como si fuéramos delincuentes”, dijo una productora del sur de Bolívar que por seguridad solicitó reserva de su nombre.
Estos productores, alertan a las autoridades y entidades de cooperación internacional para que fijen sus ojos nuevamente en ellos. Dicen que la situación es tan grave que algunos podrían regresar a los cultivos ilícitos, y que los avances en materia de paz logrados durante años por su actividad productiva podrían perderse.






