En un basurero está convertida la Concentración Escolar Alfonso Araujo Cotes de Pelaya, donde diariamente asisten más de mil 200 alumnos de primaria y secundaria, los cuales tienen que convivir con los malos olores que expelen la cantidad de desechos que son arrojados frente a la institución educativa.
De acuerdo con los padres de familia, los niños que reciben clases en este plantel educativo tienen que soportar la contaminación ambiental que provoca la cantidad de bolsas repletas de basuras que desconocidos arrojan en la entrada a la Concentración.






