A las 280 familias que invadieron el domingo anterior cinco hectáreas en el barrio San Lázaro, se sumaron 220 familias más que se instalaron en cercanías del barrio Brisas de Buturama, donde líderes de las ocupaciones afirman que esos terrenos son de latifundistas.
Los invasores reclaman apoyo del gobierno municipal para conseguir vivienda ante el hacinamiento en el que viven y en otros casos ante la imposibilidad económica de seguir pagando arriendo, argumentando además que son desplazados de la violencia.
El primero de los grupos invasores, conformado por 123 familias instaló cambuches a la espera de entrar en diálogo con los dueños de los terrenos y la administración municipal. “Consideramos que es una manera pacífica de llamar la atención del Gobierno para que escuche nuestros problemas, principalmente la falta de vivienda”, dijo uno de los líderes de la ocupación.






