Un año después del desplome del techo del salón de eventos de la Casa Hotel Riascos, ubicada frente a la Feria Ganadera, escenario en donde se llevó a cabo una boda que se convirtió en tragedia, las víctimas de este hecho, que dejó un saldo de 43 heridos y cinco personas fallecidas, siguen sin respuestas de quienes señalan como los responsables.
Una de las tantas víctimas de este suceso, que enlutó a Valledupar y quedó registrado a nivel nacional, es Marina Suárez, quien, en compañía de su hija María José García, asistió a la boda de Ebet Shaday Calderón y Camilo Andrade, que se realizó el 1.º de junio de 2024 en ese salón de eventos; una celebración que pasó de la alegría al terror.
“Mi hija y yo fuimos afectadas. Aún seguimos en rehabilitación en la ciudad de Chía, Cundinamarca. Nadie nos responde por lo que sucedió, no nos responde ni el arquitecto Darwin Pava ni la dueña de la casa campo. Ellos no saben el sufrimiento que hemos pasado mi hija y mi familia”, aseguró Suárez.











