- La presidenta Michelle Bachelet mira las casas derrumbadas tras el terremoto en Concepción.
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, informó que la cifra de muertos por el devastador terremoto que arrasó a su país llegó hasta 708, que hay un creciente número de desaparecidos y reconoció la complicada situación de orden público generada por saqueos en varias localidades.
Señaló además que decretó “estado de excepción de catástrofe” para las regiones de Maule y Concepción, con lo cual los militares saldrán a las calles para colaborar con la policía en la mantención del orden público para evitar nuevos saqueos.
La presidenta expresó que lo que “se busca es garantizar el orden público en las zonas afectadas y acelerar la entrega de ayuda”.
Avanza rescate
Socorristas avanzaban lentamente tratando de rescatar víctimas atrapadas bajo los escombros de un edificio de departamentos mientras a pocos metros, personas saqueaban un supermercado y robaban bancos después de uno de los terremotos más potentes jamás registrado en Chile.
La cifra reportada oficialmente de muertes era de 214, pero la directora de la Oficina Nacional de Emergencias del Ministerio de Interior, Carmen Fernández, dijo que seguía incrementándose y podría llegar a ser “por lo menos 400”.
El terremoto de magnitud 8,8, dejó unos dos millones de chilenos afectados y por lo menos 1,5 millones de casas afectadas, de las cuales medio millón son inhabitables, según las informaciones más recientes de las autoridades. El sismo también desató un tsunami que dejó varios muertos y desaparecidos en un archipiélago chileno pero que apenas afectó a otros países, aun cuando cientos de miles de personas fueron evacuadas. La alerta de tsunami fue cancelada un día después del terremoto.
La presidenta Michelle Bachelet, que entrega el cargo el 11 de marzo, declaró “estado de catástrofe” en cinco regiones del centro de Chile. En un mensaje a los chilenos el sábado por la noche, calificó el terremoto como “una catástrofe de devastadoras consecuencias”.
En Concepción, la segunda ciudad de Chile, los rescatistas habían sustraído a 22 personas (seis de ellas muertas) de entre los escombros de un edificio de departamentos de 15 pisos que se desplomó, y continuaban intentando hallar más sobrevivientes. Creían que al menos 60 personas estaban atrapadas. Paulo Klein, quien dirigía un equipo de expertos en rescates, comentó que “es muy difícil trabajar en la oscuridad y con réplicas y adentro todo está muy complicado. Los departamentos están totalmente destruidos”. Sus hombres utilizaban sierras y martillos hidráulicos pero el avance era muy lento, les tomaba casi una hora y media hacer un hueco en el concreto.






