Valledupar, como cada año, viste sus campos de flores amarillas brindando un atractivo para visitantes y residentes. Este fenómeno lo recibimos con las primeras lluvias del año, como si fuera realismo mágico; esto le da paso al florecimiento del puy, un árbol común en la costa norte de Colombia. Es un espectáculo visual que parece pinceladas de ocre en un gran lienzo. Aunque es menos frondoso que el emblemático cañaguate, el puy reclama su propio espacio en la riqueza paisajística del Cesar.
Entre miel, medicina y madera: los dones del puy
Las flores amarillas del árbol de puy proporcionan néctar y polen a las abejas, contribuyendo a la producción de miel. Entre sus usos y beneficios tenemos su madera, apreciada por su calidad y durabilidad. En medicina natural se utilizan varias partes del árbol, como la corteza, las hojas y las flores; de igual manera, se preparan infusiones medicinales con propiedades antiinflamatorias.
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A menudo se le confunde con el cañaguate, cuya floración masiva suele coincidir con el equinoccio de marzo, vistiendo las calles del departamento justo antes del inicio del Festival de la Leyenda Vallenata.






