Por NICOLE WINFIELD
CIUDAD DEL VATICANO. AP. El otrora mayordomo del papa Benedicto XVI se declaró inocente de los cargos de violar su correspondencia privada, pero confesó que fotocopió las cartas y otros documentos, y reconoció que se sentía culpable de traicionar la confianza del Pontífice, a quien dijo querer como a un padre.
Paolo Gabriele subió al estrado de una corte en el Vaticano para defenderse de un cargo de robo agravado. Los fiscales dicen que Gabriele hurtó misivas y documentos papales en los que se hacía referencia a luchas de poder y a presuntos actos de corrupción en la Santa Sede.
El acusado entregó presuntamente los documentos a un periodista, lo que derivó en uno de los peores escándalos durante el pontificado de Benedicto XVI.
De ser declarado culpable, Gabriele sería condenado a cuatro años de prisión, aunque muchos observadores del Vaticano consideran que recibirá el perdón del Papa.
La confesión
Los fiscales dicen que Gabriele, de 46 años, ha confesado que filtró copias de los documentos al periodista italiano Gianluigi Nuzzi. Citaron que en un interrogatorio realizado el 5 de junio, el sospechoso habría dicho que, si bien sabía que la filtración de los documentos era indebida, se sintió inspirado por el Espíritu Santo para exponer la “maldad y la corrupción” en la Iglesia, a fin de que ésta “enderezara el camino”.
El juez Giuseppe Dalla Torre preguntó el martes a Gabriele si ratificaba esa confesión. “Sí”, respondió el acusado.
Pero cuando su abogada Cristiana Arru le preguntó cómo se declaraba ante el cargo de robo agravado, Gabriele dijo, “me declaro inocente”.
Gabriele insistió en que no tuvo cómplices, aunque reconoció que mucha gente en el Vaticano confiaba en él y le compartía sus preocupaciones y problemas. Agregó que su fe lo inspiró para siempre escuchar a todos.






