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La violencia política en Curumaní: un capitulo abierto

En Curumaní, la guerrilla y los paramilitares trataron de influenciar la política con armas, imprimiéndole más valor al plomo que a los votos y a la voluntad popular de los ciudadanos.

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La violencia arreció por la confrontación de los paramilitares y grupos guerrilleros, la comunidad desesperada al ver que la fuerza pública era incapaz de evitar los secuestros, homicidios y desapariciones, optó por depositar su voto de confianza en Dios o por lo menos en alguien que proclamara las Sagradas Escrituras. Fue así como en las elecciones de 1997 el sacerdote Jorge Escorcia Angarita resultó elegido alcalde para el periodo 1998-2000.

Las plegarias del alcalde religioso no pudieron parar las balas. Uno de los días más violentos de su mandato fue el 25 de julio de 1999, cuando las Autodefensas Unidas de Colombia asesinaron a siete personas, entre ellas a la personera Numis Esther Camacho.

Ese día los paramilitares montaron un retén en la vía que conduce a las veredas Dos de Mayo y Dos Brazos. Allí retuvieron varios vehículos, entre los que se encontraba el camión de Abel Quintero, que transportaba leche y a 12 pasajeros, todos fueron sometidos a tratos crueles e inhumanos.

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