PARIS. A.P. En 2007, cuando llegó al poder, el presidente Nicolas Sarkozy parecía el hombre idóneo para dinamizar la aletargada economía mediante sus promesas de ruptura con el pasado. Pero, cinco años después, cualquier optimismo generado por su victoria ha cedido el paso a la desesperanza y las recriminaciones.
Y el candidato socialista, Francois Hollande, que según las encuestas se llevará el triunfo por un margen amplio, no ha desaprovechado la oportunidad de criticar a Sarkozy por su manejo de la economía nacional.
“Hemos retrocedido”, declaró Hollande, quien rechazó la afirmación de Sarkozy en el sentido de que las políticas socialistas son la causa del mal desempeño económico de Francia en los años recientes. “Nuestro desempleo ha aumentado y nuestra competitividad ha caído. Alemania, en todos los aspectos, va mejor que nosotros”.






