“Nos quedamos sin nada, todo se nos quemó. Esta experiencia es horrible, pero en medio de todo le doy gracias a Dios porque mi familia y yo estamos vivos”,
dijo el comerciante de flores, Giovanni Galeano Pérez, quien viajaba en compañía de su esposa, Diana Londoño, y su hija, Samanta, en el bus de Brasilia que se accidentó el domingo en la Troncal de Oriente. Los tres iban con la ilusión de conocer el mar.






