MEXICO (AP) — María Elena Salazar se niega a colocar platillos con la comida favorita de su hijo y ofertas de flores naranja para el Día de los Muertos, aunque lleva tres años y medio sin saber de él.
Esta antigua maestra, de 50 años, está convencida de que Hugo González Salazar, graduado universitario en Mercadotecnia que trabajaba para una compañía telefónica, todavía está vivo y lo obligan a trabajar para un cartel del narco debido a sus conocimientos.
“El gobierno, las autoridades, ellos lo saben, (que las pandillas) se lo llevaron (para usarlo) como trabajo forzado”, dijo Salazar de su hijo de 24 años, que desapareció en la ciudad norteña de Torreón en julio de 2009.






