La protesta del 28 de octubre realizada por los comerciantes del Centro Artesanal Calle Grande frente a la Alcaldía de Valledupar dejó más preguntas que respuestas para quienes dependen de este espacio para ganarse la vida. A pesar de los múltiples llamados de atención sobre el deterioro de la infraestructura, la jornada de manifestación reflejó la frustración creciente de los vendedores, quienes insisten en que no ven avances ni compromisos concretos para resolver el cúmulo de problemas que los afectan.
Durante la mañana del martes, los vendedores de mochilas, sombreros, instrumentos tradicionales y demás artesanías detuvieron por momentos sus actividades para exigir una respuesta urgente de parte de las autoridades locales.
Señalan que la problemática trasciende las necesidades individuales, pues afecta la imagen turística de la ciudad y la experiencia de quienes visitan Calle Grande. “Protestamos porque los baños no funcionan. Los turistas se quejan. Los pisos están levantados, hay techos dañados, una pared se vino abajo con un vendaval, y eso perjudica tanto a quienes trabajamos aquí como a quienes nos visitan”, relató Shirley Salas, comerciante del sector.











