Un pistolero noruego vestido de policía hizo señas a sus víctimas para que se acercaran antes de dispararles una a una, matando a 84 en una espantosa serie de asesinatos perpetrada en una idílica isla de esta nación nórdica.
La tragedia en la isla el viernes se produjo horas después que una explosión de gran magnitud causara detrozos y dejara siete muertos en un edificio alto que albergaba la oficina del primer ministro en Oslo.
El mismo hombre —un noruego rubio de ojos azules con supuestos puntos de vista antislámicos y de fundamentalista cristiano— es el sospechoso en ambos atentados. Ha sido acusado en forma preliminar de actos de terrorismo.






