La escalada de violencia anunciada en las plataformas y canales noticiosos de la guerrilla del ELN por cuenta de sus 61 años de actividades, demanda la debida atención y medidas desde las instancias de gobierno, la fuerza pública y la propia ciudadanía.
Los contextos de los específicos territorios que en el centro y sur del Cesar han sido copados por la dinámica de esa organización armada, están suficientemente detallados y son reconocidos en el entorno de la Serranía del Perijá, donde habitan pasajes de histórica ocupación y control; allí son la única expresión armada que se transfigura en poder absoluto y expureo. Son varios los núcleos de concentración (donde emplazan su clientela) y también los corredores estratégicos de movilidad documentados en nuestra geografía local.
Las fuerzas militares que tienen la misión constitucional de proteger la soberanía y la integridad territorial, están soportadas especialmente en la capacidad belica del ejército –la quinta y décima brigada– encargadas de amparar en sus límites territoriales, entre otras una zona, del entorno más crítico de inseguridad en el departamento.











