Las labores que se realizan en el hogar, como preparar los alimentos, cuidar a los hijos o asear la vivienda, son aportes a la economía de las familias y del país. Este trabajo no tiene reconocimiento monetario y pocas veces se valora y comparte al interior de los hogares.
En noviembre de 2010 Colombia se convirtió en el primer país de Latinoamérica en aprobar una ley que reconoce la importancia de las labores domésticas. Es también el primer paso para implementar políticas públicas a favor de las mujeres y los hombres que trabajan voluntariamente en el hogar.
Se estima que en Colombia 5 millones 200 mil mujeres y cerca de 200.000 hombres dedican su vida al trabajo en casa, una labor de 24 horas al día y que si tuviera un valor en la riqueza del país, aportaría el 15 % del producto interno bruto.






