Las filas son casi constantes en el diario vivir de las personas; están presentes para acceder a cualquier servicio o producto de interés público como transporte, salud, participación ciudadana o trámites personales. Pero esta actividad se caracteriza por ser una experiencia poco satisfactoria, por lo que hay quienes prefieren implementar usos tecnológicos u otros recursos para evitar estas multitudes.
Sin embargo, en esta sociedad de la inmediatez y las nuevas tecnologías hay cosas que se resisten a cambiar y las filas son una de ellas. En tiempos de pandemia estas prácticas se vieron disminuidas como resultado de los confinamientos implementados en Valledupar; no obstante, al llegar la vacuna contra el covid-19 reaparecieron las ‘interminables’ filas y con ello la molestia de algunas personas, ya que aseguran que existe favorecimiento en los puntos de vacunación.
En algunas filas se escuchan expresiones como “vivo” o “avispado” para referirse a las personas que buscan sus objetivos pasando por encima de aquellos que llevan horas bajo el sol y el cansancio esperando su turno. En ocasiones solo basta con que una persona se queje para que las demás se sumen a la algarabía, pero también hay quienes prefieren no hacer algo al respecto, optando por lanzar miradas de reprobación o expresiones de molestia.











