Cuando María Lucía decidió estudiar medicina lo hizo pensando en dos cosas: primero en el estatus de ser médico, ser respetada y admirada, y la segunda para salvar vidas; pero después de estudiar y hacer el juramento hipocrático, se encontró en la práctica con otra cosa; las EPS son las que le indican qué medicina debe mandarle al paciente, en qué caso remitirlo y en qué caso no, por lo que hoy ve que el panorama de esta profesión en Colombia y especialmente en Valledupar es bastante preocupante y desolador.
Como María Lucía, la médico general, Virginia Orozco Ovalle, recuerda que en su tierra natal Villanueva ser médico era tener estatus, ser respetada, “pero hoy no es así, médico es cualquiera”, dice y asegura que la situación de ellos es crítica, empezando por los pagos impuntuales en sus salarios, además deben tener más de dos empleos para poderse mantener y además que llevan una carga impuesta por la sociedad que muchas veces los tilda de malos profesionales cuando en realidad es el sistema el que les dice cómo deben actuar.
“Los sueldos de ahora no alcanzan para tener una manutención y un estatus como se lo merece uno como médico, debe trabajar doble turno, tiene que hacer una especialización porque como médico general no gana uno nada y a veces como médico uno toma la conducta adecuada, remite al usuario y la EPS no lo autoriza y en ese trámite el paciente se complica y puede quedar ahí y el malo es el médico”, aseguró Orozco Ovalle.











