El mito que afirma que el alcohol mata las células cerebrales se remonta a tiempos lejanos y, sobre todo, está relacionado con la aprobación de la 18ª Enmienda en Estados Unidos -la famosa ley seca-, cuando el movimiento de la Templanza comenzó a difundir el rumor de que el consumo de alcohol mataba nuestras valiosas neuronas.
Hacia fines de del siglo XVIII y comienzos del XIX se formaron en Connecticut, Virginia y el estado de Nueva York (todas localizadas en los Estados Unidos) ligas o asociaciones por la templanza. Estaban inspiradas por la idea de que el alcohol produce daño físico y psicológico. En la década de 1820 se comenzaron agrupaciones similares en ocho estados más. Debido a la lentitud del movimiento, la dificultad para hablar y simplemente la torpeza de los borrachos, este rumor fue ampliamente aceptado como un hecho y se extendió como un reguero de pólvora.
La Sociedad Norteamericana por la Templanza (American Temperance Society) se formó en 1826, y se benefició por el renovado interés que el país sentía por la moralidad y la religión. En doce años llegó a tener ocho mil agrupaciones locales y más de un millón y medio de miembros. Hacia 1839, ya había en Estados Unidos dieciocho publicaciones periódicas abogando por la templanza.











