A pesar de tantos ensayos clínicos realizados para comprender el desarrollo del Alzheimer, la enfermedad sigue catalogándose como una de las más devastadoras. Ahora, científicos de la Universidad de Texas Southwestern (EE.UU.) han descubierto su Big Bang: el punto preciso en el que una proteína saludable se vuelve tóxica pero aún no ha desencadenado efectos mortales en el cerebro.
Según el diario Nmas1, el nuevo estudio, publicado en eLife, proporciona una nueva comprensión de la naturaleza cambiante de forma de una molécula de tau justo antes de que empiece a adherirse a sí misma para formar agregados más grandes. La revelación ofrece una nueva estrategia para detectar la enfermedad devastadora antes de que se arraigue y sienta las bases para desarrollar tratamientos que estabilicen las proteínas tau antes de que cambien de forma.
A propósito, Marc Diamond, director del Centro de Alzheimer y Enfermedades Neurodegenerativas de la universidad señaló: “Este es quizás el hallazgo más grande que hemos realizado hasta la fecha, aunque es probable que pase algún tiempo antes de que se materialicen los beneficios en la clínica. Esto cambia mucho de nuestra forma de pensar sobre el problema”.











