La sexóloga clínica Analía Lilian Pérez explicó las diferencias entre lo que ella llama “deseos sexuales muy elevados” y una adicción al sexo. Pérez explicó que las personas adictas al sexo “tienen deseo sexual y fantasías intensas y espontáneas; tienen una conducta sexual compulsiva a tener relaciones sexuales, a autoestimularse, a tener varias relaciones con parejas diferentes en una noche, y también a ver pornografía de manera constante y persistente”.
Pérez explicó que cuando se refieren a una adicción se habla de que es algo que impide vivir la vida cotidiana con normalidad y dicho impulso resulta incontrolable para la persona puesto que es algo que no puede controlar.
Las personas adictas están constantemente preocupadas por sentimientos y/o pensamientos sexuales al punto de que ello interfiere en su funcionamiento laboral y puede repercutir gravemente en sus relaciones. Sus impulsos sexuales se originan de manera espontánea y se sienten “calientes” aún en ausencia de incitadores sexuales externos.











