La idea de unas vacaciones paradisíacas normalmente incluye tres elementos: playa, arena y sol. Sin embargo, este último elemento puede ser tan beneficioso como perjudicial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la exposición excesiva a las radiaciones ultravioleta se relaciona con diferentes tipos de cáncer cutáneo, quemaduras de sol, envejecimiento acelerado de la piel, cataratas y otras enfermedades oculares; también se ha comprobado que estas radiaciones aminoran la eficacia del sistema inmunitario.
Es evidente que exponerse al astro rey es tentador cuando se está de viaje, pero la realidad es que la prevención también se debe empacar en la maleta para evitar quemaduras u otros problemas en la piel.
Bloqueador solar: principal aliado
Aunque una persona no esté expuesta al sol de forma directa, siempre debe usar protector solar en la playa y en cualquier zona tropical. “Idealmente éste debe tener un factor mínimo de 50 SPF y se debe volver a aplicar cada 4 horas; si se está bajo la exposición continua al sol, éste proceso debe repetirse 4 veces al día. Igualmente, si se ha tenido sudoración o la piel se ha mojado con agua de la piscina o el mar, es necesario repetirlo”, indica la experta.











