El París Saint-Germain, el mejor representante de la clase adinerada de clubes candidatos a derribar la jerarquía del fútbol europeo, dio ayer un golpe de efecto ante el Bayern de Múnich (3-0), uno de los exponentes de la aristocracia que tiembla ante el aliento de los revolucionarios.
No terminaban de acomodarse los once de Ancelotti, entre ellos el colombiano James Rodríguez, cuando ya caía el primer tanto de la noche: 1 minuto y 30 segundos fueron suficientes para que Neymar abriera la ruta en la izquierda y encontrara por el sector opuesto a su amigo Dani Alves, quien sólo tuvo que definir a la salida del arquero.
Al 31, propone Cavani la jugada con Mbappé y define arriba, inatajable, para el 2-0 parcial. Fue hasta Neymar, abrazo cordial, fin de la especulación.











