Juan Manuel Santos es un personaje raro en la política colombiana. Sobrino nieto del Expresidente liberal Eduardo Santos Montejo, nieto del periodista Enrique Santos Montejo, Calibán, e hijo de Enrique Santos Castillo, todo indicaba que su destino era el periodismo y su máxima meta ser director del diario EL TIEMPO, entonces el periódico de su familia.
Santos estudió economía y administración, pero luego se dedicó al periodismo, primero en el área económica y luego alcanzó a ser hasta subdirector del diario bogotano, el de mayor influencia en el país. No obstante, rompió la tradición y regla familiar, de mantenerse al margen de la política para no comprometer la independencia del periódico.
Fue el Presidente Cesar Gaviria quien decidió llamarlo al Ministerio de Comercio Exterior, y además lo hizo elegir como su designado, el último en la historia del país y bajo la Constitución de 1.886.
Del periodismo a la política
Al joven Santos Calderón le gustó la política y dejó el periodismo, aunque luego se le atribuyen muchos editoriales y una gran influencia en EL TIEMPO y en el diario económico PORTAFOLIO, donde ubicó a su cuñado, Mauricio Rodríguez, como director, hoy es el embajador de Colombia en Inglaterra.
Hizo política durante el proceso “Ocho mil”, cuando trabajó en un gran proceso de paz, que incluía desde las FARC hasta los paramilitares. Esto le valió el mote de conspirador y los samperistas nunca se lo perdonaron.
Luego le aceptó le Ministerio de Hacienda al Presidente Andrés Pastrana, desde donde manejó una difícil coyuntura económica y fiscal, con una gran gestión donde demostró sus dotes de tecnócrata.
Del Pastranismo al Uribismo
Posteriormente, le aceptó el Ministerio de Defensa al presidente Álvaro Uribe Vélez, donde hizo una muy buena gestión de la política de seguridad democrática y dirigió duros golpes contra las FARC; esta gestión lo proyectó en sus aspiraciones políticas.
Posteriormente, fundó el Partido de la U y lideró la reelección de Uribe, también con mucho éxito.
Y cuando muchos no apostaban fuerte por su candidatura, cogió las banderas del Uribismo, le ganó a Vargas Lleras y a Gustavo Petro y pasó a la segunda vuelta, donde se enfrentó con Antanas Mockus, a quien derrotó de manera apabullante. Santos nunca antes había logrado voto alguno a ninguna corporación pública, pero llegó directo a la Presidencia de la República.
Ya en el gobierno logró conformar la Unidad Nacional, coalición a la cual, además del Partido de la U, con los liberales y los conservadores, se sumó el Partido Verde, conformando una sólida fuerza política que lo ha acompañado en estos dos años de administración.
Sólo el Polo Democrático se ha mantenido por fuera de la misma; pero, paradójicamente su mayor contradictor, y uno de sus mayores ‘dolores de cabeza’ ha sido su anterior mentor político, Álvaro Uribe Vélez.
El momento político más difícil durante su gestión, además del manejo de las dos fuertes olas invernales, ha corrido por cuenta de la fracasada reforma a la Justicia, mediante una reforma constitucional. Ahí comenzó su bajonazo en las encuestas y le falló la buena suerte que siempre le había acompañado durante toda su corta pero exitosa carrera política.
Ahora, su principal reto es evitar la división del Partido de la U, mantener las mayorías en el Congreso y lograr el apoyo a sus iniciativas en estos dos últimos años que le faltan, que muchos pronostican que serán los más difíciles en la vida política de Juan Manuel Santos. Del manejo de estos depende su posible reelección.






