Las elecciones del pasado 21 de junio fueron las más cerradas en la historia presidencial de Colombia. Abelardo de la Espriella derrotó a Iván Cepeda por apenas 250.830 votos — un margen de un punto porcentual que mantuvo al país en vilo hasta el conteo final. En el Cesar, la tensión no fue menor. El departamento estuvo dividido y la política local terminó impactando la elección presidencial.
Desde la primera vuelta, el departamento se partió en dos. De la Espriella ganó 13 de los 25 municipios, dominando el sur rural, mientras Cepeda se imponía en la capital y el norte, ambos con alrededor de 223 mil votos cada uno, mientras una pequeña fracción se dividió entre los demás candidatos. En la segunda vuelta, esos votos ampliaron la ventaja de Cepeda en el Cesar por tres puntos: 50,9% frente al 48,9% de De la Espriella.
El Cesar dividido entre petrismo y abelardismo
La segunda vuelta no redibujó el mapa político del Cesar. Por el contrario, profundizó las divisiones que ya habían aparecido en la primera: el sur y parte del corredor del Magdalena Medio se mantuvieron inclinados hacia Abelardo de la Espriella, mientras Valledupar, los municipios mineros y buena parte del centro-norte consolidaron la ventaja de Iván Cepeda. El crecimiento de ambos candidatos provino principalmente de una mayor movilización electoral. Entre ambas vueltas la votación total pasó de 496.024 a 565.372 sufragios, un aumento cercano a 70.000 votos.






