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Candidaturas de pantalla: entre el ego digital y la miseria real del Cesar

El Cesar no necesita gobernantes de vitrina digital ni candidatos inflados por el espejismo de las redes sociales.

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El departamento del Cesar asiste hoy a una de las representaciones políticas más frívolas y preocupantes de los últimos tiempos. A un año de definir los destinos locales, el escenario de las candidaturas a las alcaldías municipales ya no se mide en proyectos de desarrollo ni en debates profundos, sino en métricas de redes sociales y reels perfectamente editados con narrativas digitales donde la soberbia es el motor principal.

Asombra ver con qué soltura varios aspirantes se pasean por el territorio como si ya ostentaran el título de alcaldes. En su afán desmedido por figurar en pantallas, han convertido la política local en un espectáculo de vanidades: posan con sonrisas ensayadas en Instagram, simulan «cercanía» en TikTok y publican discursos grandilocuentes en Facebook.

Para ellos, el pueblo no es una comunidad con necesidades urgentes, sino un telón de fondo para alimentar sus algoritmos y satisfacer un ego inflado que ya muchos celebran como ganadores indiscutibles.

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