Es de conocimiento público la situación caótica y critica de nuestro legendario río Guatapurí con relación a su bajo caudal, a la tala indiscriminada de árboles en su cuenca alta, a la contaminación por vertimiento de residuos sólidos y aguas contaminadas, al desvío de su cuenca, a las construcciones en su ronda hídrica, al manejo inadecuado de las concesiones destinada a cultivos, a la captación de agua ilegal, los incendios forestales, a las quemas tradicionales y la falta de cultura ambiental.
Ahora se le suma, y me preocupa, que una de las estrategias para contrarrestar las causas que degradan las zonas de protección de la margen hídrica del río posiblemente pueda generar algunas situaciones de riesgo y de carácter ambiental.
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