Valledupar no sería la misma sin las redes sociales. La cartografía del abuso y la denuncia tiene otro relieve en el mundo virtual. El ciudadano común y corriente ya pudo comprobarlo en 2018, cuando, desde la alcaldía, se mandó a borrar un mural histórico en el centro de Valledupar sin contar con los permisos requeridos ni el beneplácito de la comunidad. El estallido de cólera fue tan grande, la reacción en las redes y en las calles tan notable, que los causantes del atropello tuvieron que acudir a todo tipo de argucias para tapar un acto evidente de destrucción.
La historia se repitió a principios del año 2021 con un escenario diferente pero igual de simbólico. El cerro de Hurtado, ubicado en las inmediaciones de la empresa DPA (conocida también como Cicolac), fue el centro de las hostilidades. Allí mismo, al pie de ese santuario natural, empieza la crónica de un agravio patrimonial.











