Que sí, que no, con esa indecisión permanece uno para escribir, la polarización no deja opinar a quienes miramos y observamos las situaciones colectivas con una mirada general, sin embargo, considerando la situación caótica y crítica que atraviesa nuestro legendario río Guatapurí, y que no se ven soluciones con relación a su bajo caudal, a la tala indiscriminada de árboles en su cuenca alta, a la contaminación por vertimiento de residuos sólidos y aguas contaminadas, al desvío de su cuenca, a las construcciones en su ronda hídrica, al manejo inadecuado de las concesiones legales destinada a cultivos, a la captación de agua ilegal, los incendios forestales, a las quemas tradicionales y cultura ambiental, me permito opinar lo siguiente.
Para nadie es un secreto la compleja situación financiera que enfrenta la Empresa de Servicios Públicos de Valledupar, Emdupar, cartera morosa acumulada de hace varios años, por un monto que supera los 82 mil millones de pesos, el bajo recaudo, además, la persistencia del índice de agua no contabilizada (IANC = 65.5%, con un volumen de agua producida de 58.568.826 m3, contra un volumen de agua facturada de 20.223.676 m3), lo que ocasiona un detrimento económico para la empresa y por ende para el municipio, y lo más grave: la afectación a su recurso natural más importante, el agua.
Las pérdidas se atribuyen a: pérdidas técnicas (redes obsoletas, fugas); perdidas comerciales (falta de micro y macro medición, fraudes, Invasiones – asentamientos ilegales). Las pérdidas técnicas y comerciales ascienden a la suma de $8.660 millones, según informe de auditoría de la Contraloría Municipal 2019.











