MEDIO AMBIENTE

La fábrica natural de agua del Cesar que la guerra casi desaparece

En la zona más alta de la serranía de Perijá nacen cuatro afluentes hídricos que estuvieron cerca de desaparecer cuando los grupos armados quemaron y talaron casi toda su vegetación. Ahora la lucha es impedir que la ganadería y la agricultura la invadan. En juego está la preservación de las especies endémicas y el futuro hídrico de los municipios cercanos.

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La fábrica natural de agua del Cesar que la guerra casi desaparece

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Luego de más de una hora de viaje desde Manaure hacia la serranía de Perijá, la señal telefónica se pierde y en la vía empiezan a ser comunes los baches de agua. Más que por el invierno, cuando la ruta se aproxima a los 3.000 metros de altura sobre el nivel del mar, la tierra se hace húmeda y la neblina incomoda la visibilidad por la presencia de una de las fábricas de agua más importante del Cesar.

En el camino destapado e inclinado, el verde tradicional del bosque tropical va cediendo ante el rubio predominante del sector más alto de la serranía de Perijá. En la mayor parte del paisaje, el bosque es bajo y joven. Recién empieza a recuperarse de una de las catástrofes ambientales más largas y extensas que sufrió el Cesar: la devastación casi total de la vegetación de la serranía de Perijá.

Lee también: ‘La forma del agua’ en el Cesar

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