El río Cesar continúa siendo una de las áreas del departamento con mayor impacto ambiental debido a que el vertimiento de aguas residuales y los altos índices de deforestación han provocado la modificación ecológica de esa zona natural. Gran parte de la vegetación nativa ha sido reemplazada por organismos vegetales, producto de cultivos que no cuentan con las características para prevenir inundaciones o deslizamientos.
De igual forma la tala indiscriminada de árboles para obtener leña, materiales para la construcción, elaborar utensilios, entre otras actividades, llevaron a que la fuente hídrica se encuentre al borde de un colapso ecosistémico debido a que el suelo y la vegetación nativa que mantiene el equilibrio ha sido “arrancada vilmente”, según el ambientalista Felipe Núñez.
“Las personas carecen a escalas extremas de conciencia ambiental y no hay mayor ejemplo de eso que el río Cesar. El daño que presenta esa área es incalculable; pasarán décadas para que se recupere incluso con verdaderos planes reforestación ambiental”, comentó Núñez.











