Luego de decretarse el periodo de confinamiento, en el que la población debía mantenerse en sus casas y salir solo si es estrictamente necesario, la flora y la fauna ganaron espacios que habían perdido. Algunos ambientalistas ven esto como algo positivo mientras que para otros la situación debe manejarse con calma.
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Esta oportunidad que tiene la fauna de poder andar con libertad en las solitarias calles de la ciudad es vista con buenos ojos por parte de la veedora ambiental Jhoana Casallas, quien ha visto cómo los animales parecen recuperar lo que alguna vez fue suyo. Así mismo, la calidad del aire ha tenido una leve mejoría en comparación a los años anteriores donde el smog de los vehículos, que en gran masa transitaban en la capital del Cesar, contaminaban el aire.











