Por: Daniela Rincones Julio.
Los pobladores del municipio de San Diego, a escasos 20 minutos de Valledupar, vivieron de cerca el impacto del horror que generaban grupos armados ilegales. Una de las comunidades más golpeadas se encuentra a poco menos de tres kilómetros de su cabecera urbana, se trata del corregimiento Los Tupes, donde cerca de 80 familias han retornado paulatinamente para recuperar un caserío que años atrás se convirtió en un pueblo fantasma.
Quienes están regresando aún recuerdan con especial detalle la tragedia que sufrieron el 30 de mayo de 2001 tras una incursión de paramilitares del bloque norte, que dejó siete personas asesinadas: cinco niños y tres adultos.











